"8 cuentos"
por Daniil Kharms

      

 

Daniil Ivanovich Yuvachev (?????? ???????? ??????), alias Daniil Kharms (o Harms o Jarms o Charms) nació en diciembre de 1905, en Rusia. Fue uno de los fundadores del grupo de vanguardia OBERIU, que también integraba Alexandr Vedensky, y en su obra, en la que abundan los textos breves, mezcló futurismo con absurdo. Tanto Kharms como Vedensky fueron vistos en su tiempo como "subversivos literarios". Arrestado en 1941, Kharms fingió locura. Murió un año más tarde en un hospital de una prisión estalinista


Cuaderno azul número 2

Había un hombre pelirrojo que no tenía ojos ni orejas. Ni siquiera tenía cabello, así es de que eso de que era pelirrojo es un decir.

            No podía hablar porque no tenía boca. Tampoco tenía nariz.

            Ni siquiera tenía brazos ni piernas. Tampoco tenía estómago ni espalda ni espina dorsal ni intestinos de ningún tipo. De hecho, no tenía nada. De modo que es muy difícil entender de quién estamos hablando.

            Tal vez sea mejor ya no hablar nada más de él.

 

Sinfonía número 2

Anton Mikhilovich escupió y dijo: "¡hugh!", otra vez escupió y dijo: "¡hugh!"; volvió a escupir y otra vez dijo: "¡hugh!"; y luego desapareció. ¡Al diablo con él! En lugar de él déjenme hablarles de Ilya Pavlovich.

            Ilya Pavlovich nació en 1893 en Constantinopla. Cuando apenas era un niño su familia se mudó a San Petersburgo, donde se graduó en la Escuela Alemana ubicada en la calle Kirchnaya. Luego trabajó en una tienda y después en alguna otra cosa. Cuando empezó la Revolución él emigró. Bueno, ¡al diablo con él! En su lugar, permítanme hablarles de Anna Ignatievna.

            Pero no es fácil hablar de Anna Ignatievna; en primer lugar, porque no sé casi nada sobre ella; y en segundo, porque me acabo de caer de la silla y se me ha olvidado qué les iba a decir. Así es de que mejor les hablaré de mí.

            Soy alto, razonablemente inteligente. Me visto con mesura y buen gusto. No bebo, no apuesto en las carreras de caballos pero me gustan las damas. Y a las damas yo no les importo. A ellas les gusta salir conmigo. Sarafima Izmaylovna me ha invitado a su casa varias veces, y Zinaida Yakovlevna ha dicho que le encantaría verme. Pero yo tuve un gracioso incidente con Marina Petrovna, del cual quiero platicar. Fue un asunto muy ordinario pero algo divertido. Por mi culpa Marina Petrovna perdió todo su cabello, quedó calva como nalga de bebé. Sucedió así: cuando llegué a visitar a Marina Petrovna, ¡zas!, perdió todo su cabello. Así como así.

 

Ancianas que caen

Debido a su excesiva curiosidad, una anciana cayó de su ventana y se estrelló contra el suelo.

            Otra anciana se acercó a su ventana y miró a la que se había estrellado, pero debido a su excesiva curiosidad también se cayó y quedó estampada sobre el suelo.

            Fue entonces que una tercera anciana cayó de su ventana; y luego una cuarta; y después, una quinta.

            Cuando la sexta anciana cayó de su ventana yo me aburrí de haber estado viéndolas y me fui al Mercado Maltsev donde dije: "¿Hay alguien que le regale un mantón a este pobre ciego?"

 

Andrey Semyonovich

Andrey Semyonovich escupió en un vaso de agua. Inmediatamente el agua se puso negra. Andrey Semyonovich torció los ojos y miró atentamente al interior del vaso. El agua estaba muy negra. El corazón de Andrey Semyonovich empezó a latir fuerte. En ese momento el perro de Andrey Semyonovich se despertó. Andrey Semyonovich se acercó a la ventana. Sucedió que el perro de Andrey Seyonovich salió volando y como un cuervo se posó sobre el techo del edificio de enfrente. Andey Semyonovich cayó de rodillas y se puso a chillar. A la habitación llegó corriendo el camarada Popugayev.

            -¿Qué te pasa? ¿Estás enfermo? -preguntó el camarada Popugayev.

            Andrey Semyonovich guardó silencio y se restregó los ojos.

            El camarada Popugayev echó un vistazo al vaso que estaba sobre la mesa.

            -¿Qué has echado ahí dentro? -le preguntó a Andrey Semyonovich.

            -No sé -respondió Andrey Semyonovich.

            En un instante desapareció Popugayev. El perro entró volando por la ventana, se echó sobre su lugar de costumbre y se durmió.

            Andrey Semyonovich se dirigió a la mesa y tomó un trago del vaso con agua ennegrecida. En ese momento, el alma de Andrey Semyonovich se llenó de luz.

 

Las cosas

Orlov comió muchos frijoles fritos y murió. Y cuando Krylov vio a Orlov muerto, también murió. Pero Spridolov murió sin razón alguna. La esposa de Spridolov  se cayó en la cocina y también murió. Pero los hijos de Spridolov se ahogaron en un estanque. Mientras tanto, la abuela de Spridolov se volvió alcohólica y se fue de vagabunda. Pero Mikhailov dejó de peinarse y se enfermó. Kruglov le dio un latigazo a una dama y enloqueció, Perehvostov compró un alhambre por 400 rublos y se sintió tan deprimido que le prendieron fuego.

            Las personas buenas no están aptas para tener una posición segura en la vida.

22 de agosto, 1936.

 

Un soneto

Hoy me sucedió algo extraño: de repente olvidé si primero venía el 7 o el 8. Fui con mis vecinos para conocer su opinión sobre esa secuencia. La extrañeza de ellos y la mía fueron grandes cuando, de pronto, descubrieron que ellos tampoco podían recordar cuál era el orden de esos números. Ellos se acordaban de contar 1, 2, 3, 4, 5, 6,; pero olvidaban qué número seguía. Entonces decidimos ir a la tienda más cercana, la que está en la esquina de las calles Znamenskaya y Basseinaya, para consultar ese asunto con la cajera. La cajera nos sonrió como padeciéndonos, se sacó de la boca un martillito y, moviendo su nariz con suavidad hacia adelante y atrás, nos dijo:

            -En mi opinión, el siete viene después del ocho sólo si el ocho viene después del siete.

            Le dimos las gracias a la cajera y contentos salimos de la tienda. Pero luego, pensando con cuidado en lo que dijo la cajera, nos pusimos tristes porque sus palabras estaban vacías de significado.

            ¿Qué se supone que haríamos? Fuimos al Jardín Primavera y empezamos a contar árboles, pero al llegar al seis nos deteníamos y empezábamos a discutir. Algunos opinaron que el siete era el que seguía; pero otros decían que era el ocho. Estuvimos discutiendo mucho tiempo cuando, por un golpe de suerte, un niño se cayó de una banca y se quebró las quijadas. Eso nos distrajo de nuestra discusión.

            Y cada quien se fue a su casa.

12 de noviembre, 1935.

 

Un sueño

Kalugin se quedó dormido y tuvo un sueño. Estaba sentado entre unos arbustos y un militar pasaba frente a estos. Kalugin se despertó, se rascó la boca, volvió a dormirse y tuvo otro sueño. Pasaba frente a unos arbustos, y entre los arbustos estaba sentado y oculto un militar. Kalugin se despertó, puso un diario bajo su cabeza para no humedecer la almohada con su baba y volvió a dormirse y a soñar. Estaba ahora sentado entre unos arbustos y un militar pasaba frente a estos. Kalugin se despertó y acomodó el diario, se durmió y volvió a soñar. Pasaba frente a unos arbustos, y en los arbustos estaba sentado un militar. A esa altura Kalugin se despertó y decidió no seguir durmiendo, pero en seguida se durmió y tuvo un sueño. Estaba sentado detrás de un militar y pasaban caminando unos arbustos. Kalugin gritó y cambió de posición en la cama, pero ya no pudo despertarse. Entonces durmió cuatro días y cuatro noches sin interrupción, y al quinto día se despertó tan flaco que tuvo que atarse las botas a sus pies para que no se le cayeran. En la panadería donde siempre compraba pan de trigo no lo reconocieron y le dieron pan con mezcla de centeno. La Comisión Sanitaria inspeccionó el edificio, encontró allí a Kalugin, lo declaró insalubre e inservible y ordenó a la cooperativa del edificio que lo arrojara a la basura. Así fue que plegaron a Kalugin en dos y lo arrojaron junto con los desperdicios.

 

Cuatro ejemplos de cómo una idea nueva impacta en una persona no preparada para ello.

I

ESCRITOR: ¡Soy un escritor!

LECTOR: Pero, a mi juicio, eres mierda de caballo.

(El escritor permanece unos minutos impactado por esta nueva idea, después cae muerto. Se lo llevan)



II

ARTISTA: ¡Soy un artista!

OBRERO: Pero, a mi juicio, eres mierda de caballo.

(El artista como una hoja empalidece;
acto seguido, fallece
y se lo llevan antes de que den las trece.)


III

COMPOSITOR: ¡Soy un compositor!

VANYA RUBLYOV: Pero, a mi juicio, eres mierda de caballo.

(Respirando pesadamente, el compositor se desmaya. Se lo llevan.)


IV

QUIMICO: ¡Soy un químico!

FISICO: Pero, a mi juicio, eres mierda de caballo.

(Sin pronunciar una sola palabra, el químico cae pesadamente al suelo).


13 de abril de 1933.~

 

 






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