Dos entrevistas a Pierre Assouline
por Evelyn Erlij y Xavi Ayén

      

 

 

1ª Entrevista a Pierre Assouline
Por Evelyn Erlij
EL MERCURIO. Domingo 06 de Julio de 2008

Durante las últimas semanas, su nombre ha aparecido en los medios latinoamericanos a raíz de la demanda por difamación que la viuda de Borges, María Kodama, interpuso en su contra por un artículo en el que la acusa, presuntamente, de impedir la reedición de las obras completas del escritor en francés. No obstante, en el mundo francófono, la reputación de Pierre Assouline (Casablanca, 1953) sobrepasa las meras anécdotas judiciales: durante los más de veinte años que ha ejercido como periodista del área de cultura, ha trabajado para algunos de los medios escritos y radiales más importantes de Francia, y hoy es uno de los líderes de opinión mejor posicionados de la red en lengua francesa.
Su blog periodístico “La république des livres” (“La república de los libros”) es actualmente el sitio de literatura de la web 2.0 más visitado de Francia, y no sólo lo demuestran los estudios que Le Monde y TV5 han realizado sobre la blogósfera francófona, sino también los más de quinientos comentarios que pueden llegar a recibir sus escritos en menos de veinticuatro horas.
“La gente me conoce como periodista, escritor y locutor hace años”, comenta Assouline desde París, quien hasta hace unos años fue director de redacción de la prestigiosa revista literaria “Lire” y hoy escribe en “Le Monde”, “Le Nouvel Observateur” y “L’Histoire”. No hay duda de que su fama influye en el éxito de su blog. No obstante, desde una perspectiva foránea, lo curioso de este fenómeno cibernético no tiene tanto que ver con su autor como con la temática de la que escribe. Tampoco es una gran sorpresa: “Francia es una nación literaria”, explica.
El blog de los libros
Según la lista del sitio Blogalaxia (directorio de diarios virtuales latinos), ninguno de los treinta blogs chilenos más visitados en la actualidad tiene relación con el ámbito de la cultura. “No conozco Chile, pero en Francia tenemos una vieja tradición literaria”, afirma Assouline, al buscar una explicación al hecho de que una página sobre literatura sea una de las más populares de su país. “Cuando un escritor importante muere, sin importar si se trate de un francés o un extranjero, la noticia siempre hace portada en los diarios. La muerte de Cartier-Bresson o de Yves Saint Laurent fue titular de los principales diarios del país, lo que significa que el fenómeno no es sólo literario, sino también cultural”, asegura.
La idea de crear “La république des livres” surgió en 2004, cuando Jean-François Fogel, responsable de la versión digital de Le Monde, le sugirió adentrarse en el mundo de las bitácoras periodísticas. “Al principio estaba muy decepcionado e impactado, principalmente porque la gente solía corregir mis errores. Después de unos meses, debí escribir «¡paren, o si no voy a parar yo!», y sólo ahí todo comenzó a volverse tranquilo. Sin embargo, aún lanzan insultos, y no sólo por motivos políticos, sino también literarios”, comenta Assouline, refiriéndose a las encendidas discusiones que se generan a raíz de sus escritos. Aun así, reconoce que las ofensas y los “comentarios basura” son parte del juego. “La interacción es una de las características de la web. Si no la usas, no tiene ningún sentido escribir en internet”.
Es un hecho que hay que ser firme para enfrentarse a una tribuna de lectores que no sólo comenta, sino también critica y, en ocasiones, desaprueba las opiniones publicadas. No obstante, esto parece tenerlo sin cuidado: su escritura directa ha causado más de una polémica, como ocurrió, por ejemplo, a raíz de sus duras críticas a la fiabilidad de Wikipedia. La autocensura no encaja en su concepción del trabajo periodístico: “Si estás preocupado por las consecuencias de tus artículos, es mejor que no escribas más”, dice en alusión a las consecuencias de su investigación “El escándalo Borges”, por el que tuvo que declarar en la corte el pasado 12 de junio.

Los Proust y los Melville
Detrás del fuerte interés del público francés por participar en los blogs se vislumbra un fenómeno socio-cultural que durante los últimos años ha afectado a los medios de comunicación del viejo continente. “La forma de informar a la gente en Europa ha cambiado. Una mayor cantidad de personas ha dejado de ver televisión y prefiere leer blogs o informarse a través de la web”, comenta el periodista, sin dejar de mencionar que también existe “mucha basura” en internet.
El periodismo cultural francés, por su parte, también está inserto en un proceso de transformación. A la desaparición del prestigioso programa de televisión de Bernard Pivot, “Apostrophes”, en 1990, se suma una seguidilla de supresiones de emisiones televisivas vinculadas a la cultura, y en especial a la literatura, como ocurrió hace tres semanas con el espacio del canal France 5, “Le bateau livre”. “Los medios franceses, las librerías, el mundo editorial; todo está cambiando debido a internet. Incluso si la televisión decide no hablar más de libros, no es realmente importante, porque «las cosas ya no ocurren» en la televisión. Ahora todo está centrado en la radio y en internet, y con esto me refiero a la versión online de los diarios tradicionales”, afirma.
Assouline rechaza rotundamente que la literatura esté perdiendo espacio en los medios franceses, y de manera mucho más enérgica refuta la tesis sostenida por la revista Times de noviembre de 2007, respecto de la supuesta “muerte de la cultura francesa”. El grado de indignación del periodista fue tal, que incluso dudó en dedicarle espacio al tema en su blog, no sólo porque le parece un “no-tema” demasiado recurrente, sino por considerar que la investigación era “ligera, superficial y construida sobre clichés”.
“El artículo era completamente estúpido”, comenta. “Ni siquiera podía responder a esa basura, porque todo era demasiado falso. En mi opinión, fue sólo provocación, tal como los editores lo admitieron más tarde. ¡Y tanta gente en el extranjero lo tomó de manera tan seria! ¡Es increíble!”, exclama impresionado. Y aunque han pasado varios meses desde la aparición de aquel número de la revista estadounidense, aún no deja de sorprenderse con las repercusiones del asunto: “Y mi editorial le pidió al autor que escribiera un libro…”, afirma, refiriéndose a la oferta que Gallimard (sello donde ha publicado sus últimos libros) le hizo al autor del artículo, Don Morrison.
“Preguntarse dónde están los nuevos Hugo, Proust y Malraux en el paisaje literario francés es tan pertinente como buscar los nuevos Melville, Hawthorne y Steinbeck en los Estados Unidos de hoy”, asegura. El respeto que siente por su cultura materna es tal, que ni siquiera le gusta la idea de reducir la literatura francesa actual a unos cuantos nombres relevantes. “Es imposible responder a esta pregunta, porque hay tantos a quienes mencionar. Podría citar a Pascal Quignard, Patrick Modiano, Milan Kundera, Alain Finkielkraut”. Súbitamente se detiene, y antes de caer en el simplismo de hacer una lista ligera, agrega: “Pero no, hay muchos otros más”. Con esa breve frase lo explica todo: para Pierre Assouline, el legado y la influencia de Francia en materia literaria no puede resumirse en una mera conversación telefónica.

El escándalo Borges
Todo comenzó en 2006, cuando Pierre Assouline visitó la tumba de Borges en Ginebra. Durante las horas que pasó allí, comenzaron a surgirle algunas dudas respecto de los últimos días del autor en Suiza. Fue así como llegó a Juan Gasparini, periodista argentino radicado en ese país y autor del libro “Borges, la posesión póstuma” (Foca, 2000), en el que investiga, entre otras cosas, la presunta manipulación que su mujer, María Kodama, habría realizado en el testamento del escritor.
En la conversación que Assouline tuvo con Gasparini (quien fue demandado por la viuda y ganó la querella), el periodista francés se enteró de que las obras completas de Borges, parte de la prestigiosa colección Pléiade de Gallimard, dejaron de imprimirse, supuestamente, porque Kodama, heredera universal de los derechos de autor del argentino, se opone a su reedición. Fue entonces cuando comenzó una investigación que dio origen al artículo “El escándalo Borges”, publicado el 10 de agosto de 2006 en la revista “Le Nouvel Observateur”, en la que se dispuso comprobar la tesis en cuestión.
Este es el artículo por el que la esposa del escritor demandó al periodista bajo el cargo de difamación. Assouline intentó contactarse con Kodama para saber su versión, pero sus esfuerzos fueron infructuosos. Finalmente, el texto se publicó con la información otorgada por dos importantes fuentes: Antoine Gallimard, presidente y director general de la editorial Gallimard, y Jean-Pierre Bernès, amigo de Borges y encargado de la edición de las obras completas del autor. Assouline dice que es la primera vez que le ocurre un hecho semejante. Asegura que nunca imaginó las consecuencias del artículo y confirma que cuenta con el respaldo de sus fuentes citadas.

—¿Qué puede decir sobre el juicio que abrió María Kodama en su contra?

“La resolución será el 11 de septiembre; hasta ese entonces no puedo decir nada. Pero puedo comentar que María Kodama y su abogado no fueron tomados en serio por los jueces, los que finalmente fueron mis mejores defensores. Cuando leí el informe del periodista de la agencia EFE que estuvo allí (en el que se afirma que la fiscalía del Tribunal Correccional de París consideró que puede existir “difamación” en un pasaje del artículo), no podía creerlo. Era como si la señora Kodama lo hubiese escrito. Ella quiere ser la única persona autorizada a hablar sobre Borges en el mundo. No me importa. La única meta de mi artículo no eran ella y sus problemas, sino por qué no tenemos el derecho a leer la Pléiade Borges, la única versión de su trabajo en el mundo editado de una forma en que ni siquiera existe en español. Por cierto, ¿qué está haciendo la Fundación Borges? Debería ser su trabajo, ¿no es cierto?"

El caso Wikipedia: “Diderot no se lo merecía”

Assouline ha dedicado varias entradas en su blog a lo “poco confiable” que pueden ser los contenidos que alberga Wikipedia, la enciclopedia interactiva en la que cualquier persona puede colaborar y cuya base, según el periodista, se sostiene en el principio de que “todo el mundo es un enciclopedista”. “Se querría hacernos creer que Wikipedia es a la enciclopedia Británica, lo que la democracia de opinión es a la democracia representativa”, escribe en su bitácora. Su crítica se centra principalmente en que el sistema permite que cualquiera que se sienta experto en algo se autoriza a sí mismo para intervenir un artículo. El autor de “La république des livres” considera que el dominio de la historia es aquel más sensible, citando como ejemplo la evidente carencia de imparcialidad del artículo francés consagrado al Caso Dreyfus.
A raíz de los dichos de Philipp Blom, autor del libro “Encyclopédie” (Anagrama, 2007) en El País, donde señala semejanzas entre la gran Enciclopedia de Diderot y D’Alembert, y Wikipedia, Assouline escribió en su blog un post con un título decidor: “Diderot no se lo merecía”.


2ª Entrevista a Pierre Assouline
Por Xavi Ayén 
LA VANGUARDIA. 25/10/2008 

Pierre Assouline (Casablanca, 1953) es toda una institución del periodismo cultural europeo. Autor de cuatro novelas, diez biografías (entre ellas, las del editor Gallimard, el fotógrafo Cartier-Bresson, el dibujante Hergé o el escritor Simenon), ha trabajado veinte años en la revista "Lire" –diez de ellos como director- y, desde hace cuatro, ha revolucionado el mundo de la información literaria con su leidísimo blog La Republique des Livres, que cuelga de la página de "Le Monde". Un periodista clásico, de la mejor tradición cultural francesa, que ha dignificado Internet como medio para conocer algo en profundidad.
"Oímos decir que en los blogs e Internet –afirma- se difunden rumores, cosas irresponsables, pero la realidad es que cada día hallamos pruebas de lo contrario. El otro día, leí en "El País" unos grandes titulares donde se acusaba a Kundera de ser un delator comunista en su juventud. Me quedé estupefacto. ¿Qué hice? Acudí a la versión de Kundera, que lo desmentía, estudié la acusación, investigué y vi que, en el fondo, no había nada sólido: incluso en la fuente original todo aparecía en condicional. Decidí, por tanto, no escribir nada en mi blog, mientras "Le Monde" y otros respetables diarios repetían la información de "El País", y mis propios lectores me preguntaban: ¿pero por qué no habla de lo de Kundera, con la que está cayendo? Al final me decidí a escribir una entrada que titulé: "Nada sobre Kundera", porque todo aquello era escandaloso, un ejemplo de manipulación sin investigación previa. Aquella intoxicación la lanzó la prensa escrita, no Internet".

Assouline –que también escribe en el dominical de "Le Monde", "Le Nouvel Observateur" y "Magazine Littéraire""- cree que « el blog es el medio más riguroso porque cuando cometo un error u omisión, enseguida hay algún lector que me lo hace notar y lo corrijo al instante, mientras que la prensa en papel perpetúa las equivocaciones". Presume de que cuelga un comentario cada día –a veces dos-, incluidos los fines de semana y las vacaciones. Tampoco cree que internet contribuya al empobrecimiento del lenguaje porque "no hace falta que usted se vaya a internet para ver que el lenguaje se ha empobrecido. Yo cuido la forma igual que en mis artículos en papel. La gente que acude a estos blogs culturales exige un periodismo bien escrito y debemos hacer un esfuerzo".

Va más allá: a pesar de que Francia ha exportado el modelo "Apostrophes" de Bernard Pivot como ejemplo de periodismo literario en televisión, él opina que "el mundo ha cambiado y hoy no resulta nada interesante hablar de libros en televisión, el espectador se aburre porque ese formato ya no es válido, es de otra época. Internet y la radio son los mejores medios para comentar libros, sin duda". De hecho, no cree que las revistas literarias –tipo "Lire" o "Magazine Littéraire"- "vayan a sobrevivir mucho tiempo, porque la publicidad se está marchando a la red o a ninguna parte, sobre todo con la crisis". De hecho, la publicidad de su blog la gestiona una empresa de su mujer y comparten los ingresos al 50% con "Le Monde".

Para él, el e-book "no es que sea el futuro, es el presente. No matará al libro pero le abrirá una nueva ventana, gracias a la posibilidad de almacenar 300 o 400 novelas en un solo aparato que cabe en el bolsillo. La revolución del e-book ha empezado, yo no tengo prisa por sumarme a ella porque esto es como los ordenadores, cuanto más te esperes, mejor modelo va a ser, más barato y más perfeccionado, creo en ello al 100%".

Cree que el secretario de la Academia Sueca, Horace Engdahl, ha sido malinterpretado: "Él no dijo que los escritores de EEUU fueran malos, simplemente realizó una crítica a los editores norteamericanos porque no traducen ficción extranjera. El mismo Le Clézio no esta ni traducido allí, es el único país desarrollado donde no se pueden comprar sus libros. Eso es por proteccionismo y porque se aíslan del resto del mundo. Así que, en eso, el sueco tenía razón".

"Ahora preparo una biografia muy ambiciosa –revela-: quiero narrar la vida de Job. Y he acabado una novela, muy contemporánea, "Les invités", que saldrá en febrero, y se desarrolla durante una cena en París, en la que va a salir todo mal. Refleja el medio burgués, con todo el esplendor de su esnobismo". Y acaba de salir "Brèves de blog", un libro con una selección de 600 comentarios de los lectores de su web, con una introducción suya de 60 paginas "en la que defiendo que la conversación hoy en Francia se desarrolla en internet, como antes se realizó en los cafés". Y eso que, hace cuatro años, cuando empezó su blog, "no sabía ni enviar un e-mail", confiesa




 

 

 

 
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