Entrevista a Richard Rogers
por J. Asua

      

 

El Norte de Castilla, 27/07/2005

El autor de algunos de los edificios más emblemáticos del mundo apuesta por «el equilibrio entre lo público y lo privado» en el nuevo centro que surgirá en la capital tras la desaparición de las vías UN año. Ese es el plazo que tiene el británico Richard Rogers y su equipo, formado por el estudio de Luis Vidal y los ingenieros de IDOM, para realizar el diseño urbano de las 80 hectáreas de suelo que surgirán con el soterramiento de las vías del tren tras la llegada del TAV. Este arquitecto, nacido en Florencia en 1933 y considerado como uno de los mejores creadores del mundo, asegura que dará prioridad a los espacios públicos en el nuevo centro urbano. Su objetivo: suturar la herida ferroviaria que mantiene cercenada en dos a Valladolid con el fin de convertirla en una ciudad modelo para Europa.

-Va a ser usted el encargado de cambiar la imagen de Valladolid. ¿Cómo coserá una ciudad históricamente partida en dos?

-Son muchas las ciudades que necesitan que se vuelva a tejer esa brecha por el recorrido del tren para poder constituir una comunidad. Lo estamos haciendo en diferentes puntos de la ciudad de Londres y también en Florencia. Es un problema que existe en numerosas capitales del mundo.

-Actuarán sobre más de 80 hectáreas creando un nuevo centro urbano. ¿En qué consistirá el trabajo, en repartir suelos, en proponer edificios o en dar líneas maestras a otros?

-Antes de entrar en esas cuestiones, para que una ciudad funcione es necesario que exista la mezcla de usos; la combinación de trabajo, vivienda, actividades... Es el único modelo sostenible y por lo tanto tenemos que utilizar esos agujeros que quedan en las ciudades que ahora están vacíos para conseguir hacer ciudad de ellos.

-¿Dentro de ese cambio es partidario de ubicar en los terrenos liberados edificios emblemáticos de autor que conviertan a Valladolid en referencia?

-Lo primero es que desearía es que todos los edificios que se construyeran fueran de alta calidad. Dentro de ellos habrá algunos públicos y otros privados, cada cual tendrá su especialidad y su propia calidad. Los espacios que se van a generar entre estos edificios, el espacio circundante es igual de importante que los edificios en sí mismos.

-¿Dará prioridad entonces a esas zonas para el disfrute ciudadanos?

-Los mejores espacios públicos son los que están habitados y los que tienen edificios de alto valor arquitectónico a su alrededor.

Ampliar el proyecto

-Su colega Ricardo Bofill ganó el concurso de ideas para diseñar el entorno de la estación. ¿Le gusta el proyecto?, ¿lo respetará en su planeamiento?

-No estoy suficientemente al corriente como para pronunciarme sobre este asunto. Lo analizaremos, al igual que otros estudios que ha habido previos al de Bofill.

-A un lado de las vías, en el este de la capital, quedan los barrios más populares. ¿Sería partidario de aprovechar esta operación para regenerar también esas zonas más deprimidas?

-Si la ciudad y sus habitantes estuvieran interesados en que nosotros ampliáramos el marco de visión sobre lo que habría que hacerse para el conjunto, estaríamos encantados.

-¿Cree que es necesario un consenso de todas las fuerzas políticas y de los ciudadanos para sacar adelante esta operación urbanística?

-Por supuesto, hay que analizar las voluntades de las personas. Hay tres aspectos fundamentales que hay que estudiar cuidadosamente desde el principio: la integración social, el medio ambiente y la edificación que lo circunda. Todo eso hay que meterlo junto en la misma receta para poder hacer un buen trabajo.

Sin dependencias

-Con el TAV vamos a estar a 55 minutos de Madrid. ¿Confía en que Valladolid pueda convertirse en una filial económica e industrial de la capital?

-Tenemos que hacer de Valladolid una ciudad lo suficientemente atractiva para que la gente viva y trabaje aquí, que no sea una capital dormitorio, sino una ciudad vivida. Ese es el verdadero reto, es una oportunidad única. Reforzar la personalidad de Valladolid, sin que sea dependiente de Madrid.

-Usted trabaja ya en la nueva bodega de Protos en Peñafiel y conoce la capital. ¿Qué es lo que más le gusta de la ciudad?

-La calidad de vida que se respira, la cantidad de vida que se ve en la calle, en las tiendas, en los mercados... Toda la vibración que se percibe cuando uno la pisa. Hay que hacer de Valladolid tres cosas: que sea económicamente viable; que sea una ciudad segura, es decir una ciudad vivida por la gente, que es lo que la hace segura y que sea bella. Eso significa mantener cierta densidad de habitantes en el centro y controlar los crecimientos periféricos.

-¿Y lo que menos le atrae?

-La dificultad para llegar a ella. Esta conexión con el Tren de Alta Velocidad va ayudar muchísimo a conectar Valladolid con otras ciudades.

-En sus biografías se dice que su tendencia arquitectónica es el futurismo tecnológico para resolver problemas sociales y medioambientales. ¿Cómo plasmará eso en Valladolid?

-La tecnología es el vehículo que utilizamos nosotros para trasladar a las ciudades su forma de vivir y hacerlas así más bellas.

-¿Qué va a ver el ciudadanos en esas 80 hectáreas? Se habla de crear zonas industriales, residenciales, parques, comercio...

-Va a ver todo eso.

-La operación del soterramiento de las vías se tendrá que pagar con la venta de parte de ese terreno liberado. ¿Cómo se logra el equilibrio para conseguir la financiación y que quede parte del espacio para el disfrute de los ciudadanos?

-Antes de empezar a diseñar cualquier cosa necesitamos tener un marco estratégico de actuación. Dentro de él estarán todas las zonas públicas y privadas.

-¿Cuándo va a venir a visitar Valladolid, a meterse de lleno en el proyecto?

-Espero poder viajar a Valladolid en septiembre.

-¿La Federación de Vecinos ya ha expresado su oposición a que las vías del tren sean sustituidas por una nueva barrera con un gran vial de tráfico?

- Estoy completamente de acuerdo con eso. Lo que tenemos que conseguir es el equilibrio entre peatones, transporte público y transporte privado, y también entre zonas públicas y privadas. Lo más importante que tenemos que hacer es crear espacios para la gente.

-¿La llegada del tren en superficie en 2007 dificultará ese diseño en los terrenos?

-Evidentemente se tendrá que planificar por fases para poder ir construyendo donde haya espacios libres. A partir de que el tren esté soterrado se podrá comenzar a construir encima de las vías.

-¿Su proyecto va a convertir a Valladolid en una ciudad de primera división?

-La idea es convertir a Valladolid en una ciudad modelo para el resto de Europa. La clave es configurar una capital donde se mezclen las actividades de vivir, trabajar y el ocio; que sea bella para que la gente se quede y que sea capaz, también, de atraer visitantes.

RICHARD ROGERS | ARQUITECTO ENCARGADO DEL DISEÑO URBANO EN LOS TERRENOS LIBERADOS POR TAV EN VALLADOLID
Nacido en Florencia en 1933, Richard Rogers estudió en la Architectural Association de Londres y se graduó en la Universidad de Yale. Junto a su primera esposa formó equipo con el hoy también reconocido Norman Foster en el estudio Team 4.
Actualmente dirige desde Londres un equipo formado por 130 personas que trabaja en los cinco continentes.
Entre sus obras cabe destacar el Centro Pompidou de París, el aeropuerto de Zurich o la Cúpula del Milenio en Londres, una ciudad que le debe buena parte de su remodelación urbana.

 

 

 
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