Entrevista a Antonio Tabucchi
por Daniel de la Fuente (Librusa 2004)

      

 

 

La filosofía parece ocuparse sólo de la verdad, pero quizá no diga más que fantasías y la literatura parece ocuparse sólo de fantasías, pero quizá diga la verdad.

De Sostiene Pereira

 

Quizá en esta conversación con el escritor italiano Antonio Tabucchi (1943) quede mucho por decir, sobre todo que nunca escuchamos al fondo de los silencios la bellísima canción en voz de Dulce Pontes , A brisa do coracao, que se deja escuchar para deleite del público en la cinta de 1996 Sostiene Pereira (1994) del italiano Roberto Faenza, cuyo autor es el mismo Tabucchi, y donde sin duda el último de los trabajos en la pantalla grande de Marcello Mastroianni alcanza niveles de excelsitud.

Y es que para algunos, con Sostiene Pereira, el autor de Nocturno hindú , Pequeños equívocos sin importancia, Dama de Porto Pim, La cabeza perdida de Damasceno Monteiro y Réquiem (escrita en portugués), emerge de la élite literaria para ser considerado de los escritores europeos más conocidos en el mundo, debido a que la historia contiene los elementos necesarios para atraer al gran público, aunque los críticos de Tabucchi han afirmado que la novela no es la mejor que ha escrito.

Hombre de obsesiones y esperanzas, amante de Portugal y de su amada Italia; admirador y traductor de grandes poetas como Fernando Pessoa, e intelectual preocupado por la salud del mundo, de la literatura y del ejercicio libre de los mismos escritores, Antonio Tabucchi visitó Monterrey, donde impartió una charla a la que denominó Itinerario Personal , en el que hace un recuento de, a su gusto, los principales aconteceres literarios, ocurridos durante el Siglo XX.

Firmeza de sueños

Usted es miembro del Consejo de Administración del Parlamento Internacional de Escritores que son perseguidos por sus ideas. ¿Podría hablarme un poco de las actividades que realizan y hacer un balance de lo que se ha logrado hasta el momento?

“Desde luego que sí, aunque le recuerdo que también son escritores perseguidos por sus palabras, no tan sólo por sus ideas (ríe) Ese el problema”.

Sin duda.

“Nuestra principal preocupación en este momento es crear una red sólida e importante de protección física en beneficio de los escritores. Durante años nos hemos dedicamos con todas nuestras fuerzas a difundir nuestro mensaje de sensibilización hacia la problemática de los escritores perseguidos, pero nos hemos dado cuenta que las peticiones y contestaciones que hemos pronunciado sirven mucho, muchísimo, sobre todo para concientizar al público, pero no bastan. Sinceramente no bastan”.

La labor de la agrupación ha sido importantísima. Tal vez aquí en México no nos sea tan familiar el tema de un intelectual perseguido por sus ideas, pero este fenómeno existe, y con mucha crudeza, en otras latitudes del planeta.

“Exacto. Verá usted, en cualquier país donde la palabra es perseguida, sea cual sea el método, y por todas las distintas razones que al que le molestan las palabras pudiera argumentar, que con regularidad son los que detentan el poder, nosotros tratamos por todos los medios de estar presentes. Nuestra preocupación en este momento, como le digo, es proteger físicamente a estas personas y por lo tanto brindarles la posibilidad de acudir a las denominadas ciudades refugio, donde estos escritores puedan vivir sin amenazas de muerte, leyendo y escribiendo, prosiguiendo libremente su vida sin transitar en el riesgo. Para esto, le digo, se requiere un gran esfuerzo. Firmeza de sueños le llamó yo”.

¿Esto ha dado ya resultados?

“Por supuesto, y la prueba está en que, como usted lo sabe, la Ciudad de México ha sido propuesto como ciudad refugio para recibir a un escritor serbio, adaptando y preparando una bella casa como residencia para intelectuales. México, como siempre, ha dado una muestra más de la gran tradición hospitalaria que ha mantenido durante décadas, y por la que ha brindado asilo a lo largo de su historia a muchos escritores, artistas, políticos y pintores que no podían, por una u otra razón, trabajar con libertad en su país de origen. Ahora, en Europa contamos con una red de 20 ciudades en distintos países donde los escritores perseguidos en sus naciones pueden vivir y seguir con su labor intelectual, con o sin sus familias, siendo esto lo mínimo que podemos hacer por ellos y su trabajo”.

Magnífico. Digno de reconocerse.

“La segunda cosa que empezamos a hacer es la publicación de la revista semestral del Parlamento, cuyo objetivo primordial es que, desde las ciudades refugio, donde los escritores pueden vivir plácidamente, también puedan contar con un espacio digno para publicar sus ideas, puesto que es evidente que no pueden publicar en su país y en muchos otros espacios. El ejemplo más conocido por todos es el de Salman Rushdie, pero yo te digo que existen otros más que no pueden abrirse paso en sus países, y reciben agresiones, pero nosotros estamos al pendiente de los escritores para que, sin distinción religiosa, ideológica o de cualquier especie, sean grandes, medianos o minúsculos, puedan escribir y sus palabras se paseen libremente”.

Más allá de Pereira

Tras la aparición de Sostiene Pereira, The Times Literary Suplement de Londres saludó la publicación de esta manera : ‘Just when might have started to think of him as an elegant dreamer-errant, Antonio Tabucchi has mercilessly opened a window on the imminent implosion of modern democracy and caught us napping'. Mezcla de ficción y filosofía, y punto siempre de referencia, la novela de Antonio Tabucchi transcurre durante la dictadura de Salazar en Portugal, la Guerra Civil Española y el arribo del Fascismo en Italia y Alemania, en la que el doctor Pereira, un sensible editor de páginas culturales que acostumbraba hablar con el retrato de su mujer, enfermo del corazón y con problemas de peso y excesiva sudoración, halla en su camino al joven antifascita Monteiro Rossi, quien lo encamina a un duro replanteamiento sobre la realidad impune que sucedía en su ciudad, mientras Pereira, engolosinado en que el joven escriba artículos para su sección, reflexiona a su vez sobre el uso que puede tener la literatura desde un discurso ético y moral.

“No podría decirle que soy alguien distinto después de la aparición de Sostiene Pereira, porque no he variado mi modo de vida, ni mucho menos la manera de hacer literatura: sigo con mis cursos en la universidad y mi poética continúa intacta, sin grandes virajes. Lo que sí le puedo confirmar, todavía con sorpresa, es la aceptación que ha tenido la novela, aun y cuando después de ésta publiqué otra, Sueños de sueño, donde, me parece, no existe ningún tipo de eso que han llamado compromiso que en Sostiene Pereira se determina como una suerte de distinción o variación de mi manera de ser y escribir, lo que no me place mucho, porque ni siquiera veo esa diferencia que algunos dicen haber advertido”.

¿Ha imaginado lo que hubiese sucedido si en su historia no se cruza, frente a Pereira, Monteiro Rossi ? ¿Existe la posibilidad de imaginar la historia sin esa frase tan conocida ‘usted que conoce a todo el mundo' con la que trataban de adular a Pereira y anexarlo a las filas de la disidencia?

“Es difícil. Lo ignoro, porque fue Monteiro quien, con su muerte, acabó de abrirle los ojos a Pereira, obligándolo a vivir de otra manera los últimos días de su vida. Pero déjeme decirle algo: si ve o lee más en Sostiene Pereira, éste no hace una cosa muy heroica que digamos, sino algo que es de antemano común, normal diría yo, y me parece que su opción, la opción que Pereira toma a fin de cuentas, imprimir sin el consentimiento del director y la censura la noticia de la muerte de Monteiro a manos de la policía en el diario en que trabajaba, es una opción pequeñita, mas enorme al mismo tiempo, porque dice lo que piensa. Así, sin grandes explicaciones, Pereira tiene finalmente la valentía y el coraje para decidir, nada más. No es un gran héroe por ello. Pereira simplemente hace su deber”.

Pero de qué manera.

“Pues sí, pero es que también resultó una historia como las que me gustan, de lado de los perdedores, de los que siempre están en busca de algo, de los extraviados, voz de los perros. De eso hablaré un poco en mi conferencia de hoy: de los que se buscan a sí mismos a través de los demás, porque ¿ cómo puede el hombre ser optimista en estos tiempos, siglo absurdo el que vivimos, sin duda. No, yo no. Prefiero el escepticismo a hacer mis personajes sobre la imagen de los que siempre terminan dando falsas conclusiones, renunciando a grandes ideales”.

Hombre incierto el de hoy:

Tabucchi y su relación con Fernando Pessoa

Pero la vida era la vida y sólo era la vida.
Todavía más allá del otro océano , Coelho Pacheco

La visita de Antonio Tabucchi a México se debió a dos razones: para visitar viejos amigos (a los que, por cierto, les negó en repetidas ocasiones que hubiera alguna rivalidad entre él y José Saramago), y para leer un cuento inédito sobre el París de su adolescencia. De esta manera se pudo comprobar que, en el oscuro traspatio del relato, persisten los recuerdos del joven que le escribía a su padre sobre ‘lo bien' que la pasaba de oyente en la Sorbona , sus andanzas por los bares y cineclubes de la Ciudad Luz, así como la imagen del tío paterno que lo introdujo al teatro y la literatura. Amor y andanzas, que lo llevaron a Portugal para encontrar, hace tres décadas ya, a su esposa, así como a la ciudad y al poeta que han ocupado hasta la fecha su mente y corazón. La ciudad fue Lisboa y el poeta, Fernando Pessoa.

Antes de que olvide la pregunta, ¿tiene expectativas de volver el cine, después de Nocturno hindú y Sostiene Pereira?

“Las otras fueron siempre sorpresa, lo que me gusta más porque es evidente que cuando el escritor trabaja una novela no está pensando llevarla a la pantalla grande, sino a las páginas. Ahora no han surgido nuevas propuestas, sé que hay directores interesados en mis obras, pero hasta el momento no hay nada de importancia. Como le digo, me gustan este tipo de oportunidades porque es una forma de curiosidad, de verificar lo bello que puede ser que de un lenguaje artístico, una obra pueda transitar y deambular libremente hacia otro lenguaje. Cuando sepa de algo interesante, yo le digo (ríe)”.

Llega a Portugal en 1964, cuando la dictadura de Salazar se encontraba en su peor momento.

“Sí, una época terrible, pero en la que tuve grandes amigos allá: Alexandre, Asís, Isabel y Ruy. Allá situé la habitación de Pereira, pero mire, créame, y lo voy a decir sólo esta vez porque con frecuencia me hacen la misma pregunta: si literatura y ciudad son importantes, las personas vivas son lo más importante. Un libro o un poema pueden elevar o contribuir a elevar un país (podemos reivindicar cuanto antes el derecho de soñar, ¿por qué no?), pero las personas son lo primordial. Un poema puede sugerir la visita a un país, una ilusión también la puede sugerir, pero lo importante es que el hombre que nutre a estas alturas de los tiempos sus ilusiones, ese hombre que camina por las calles, sean de Lisboa, Florencia, qué sé yo, ese hombre sigue siendo un hombre libre. La literatura no basta, debo ser sincero, incluso ante el amor y la simpatía que le tengo a la literatura portuguesa, porque ninguna es tan bella o metafísica como para convencer totalmente a una persona o enamorar a todo un país (digo a todo, porque me refiero estrictamente a todos sus habitantes). Lo mejor es la amistad que se da entre los hombres, y lo más admirable es el hombre que, solo, se busca a sí mismo en el laberinto, y que a pesar del azar, decide cambiar su vida, sin ayuda de nada, llámese literatura o nación”.

Ante ese heroísmo del hombre moderno, me recuerda su educación francesa.

“Parte es un recurso, parte es de lo que he vivido, porque digamos que a cierta altura he tomado una dirección enriquecida por esta educación, y que sin ella no sería el que soy y no hubiese escrito los libros que tengo escritos, como así el discurso sería distinto de haber estudiado astronomía como deseaba en mi niñez, y por lo tanto, no estaríamos hablando usted y yo de literatura en este momento”.

Y sobre Pessoa, ¿qué le queda por agregar?

“Creo que nada. Es el poeta que conocí cuando encontré a orillas del Sena su libro Bureau de tabac , pero en el que además de sus heterónimos (Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Alvaro de Campos, Coelho Pacheco) se encuentra el hombre de la grandeza y la excelencia poética que luchó contra su soledad casi metafísica y en el extremo de la pérdida de una identidad que era sustituida siempre por otra, por otra. He disfrutado traducir a Pessoa, leerlo, como leer a Stendhal, Flaubert, Pirandello, Joyce, Sciascia, Machado, Borges. Es la familia de escritores a la que siento más próxima, a la que más quiero.

¿Dónde deja a Rulfo ?

“No diría Juan Rulfo, sino más bien Pedro Páramo, por su mundo fantasmal y simbólico. Fantasmas que son presencias, que son aterrizadoras de aciertos y a la vez subjetivas. Tengo a Pedro Páramo en el imaginario personal como una obra grande de la cultura antropológica”.

Pessoa escribió: Vivir es no conseguir. ¿Cierto?

“Considero que ésta es una meditación muy personal de Pessoa. Como ya le dije, la vida es ilusión, pero también es libro y escritura. Sin embargo, mi vida está hecha principalmente por las personas que encontré, las opciones que preferí y los hijos que hice. Los libros son parte importante de mi vida, pero recuerde, no son la vida. La vida es ilusión. Ilusiones que, quien las pierda, hombre incierto será, como el de hoy, como el de ayer. Cuidado con eso, hay que evitar siempre perder las ilusiones”.

Son las que nos ‘sostienen'.

Así es.

Ya estoy tranquilo. Ya no espero nada.

Ya sobre mi vacío corazón
desciende la inconsciencia agraciada
de no querer una ilusión.

Pessoa,1935

 
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