"Reflexiones sobre la SGAE y sus maniobras "
por Paco Alvarado.

      

 

verano de 2003, publicado en valladolidwebmusical.org

Lo que intento desarrollar aquí son una serie de reflexiones sobre una situación que me afecta en su ciclo completo, como músic , como co-editor de un fanzine personal y como consumidor, acogiéndome al derecho de opinión y de información y espero que todas estas consideraciones se entiendan como tal, a partir de ahí estaremos encantados en abrir un debate a fondo que ayude a arrojar cierta luz sobre el asunto.
Antes de nada debo decir que a nivel personal no tengo nada contra la SGAE, cada uno es muy libre de defender sus derechos como crea conveniente y nadie duda que en un principio la SGAE surgiera como una entidad que canalizaba la palabra de los autores y defendía sus derechos contra los atropellos de los grandes medios de comunicación, pero amigos, eso ya es historia y las buenas intenciones a menudo se desvirtúan y entran en juego otra serie de valores.

1- Hay que recordar y dejar bien claro que la SGAE es una organización privada, no tiene nada que ver con la administración pública y por tanto sólo representa a sus asociados.
¿ Y de cuantos asociados hablamos ?, según ellos mismos ascienden a mas de 60.000, bueno, permítanme que lo dude, es decir, si la SGAE utiliza el mismo criterio que la Iglesia Católica para hacer sus censos entonces no lo dudo, ya sabemos que la Iglesia para conseguir privilegios y ayudas argumenta de cara a la Administración el número de socios que tiene, es decir el número de fichas de bautismo, te bautizan tus padres cuando eres pequeño sin preguntarte, todos piensan, bueno, cuando sea mayor si no quiere ser católico que no lo sea. ¿ alguno de vosotros ha intentado borrarse de la Iglesia ?, bien, el censo de la SGAE debe ser parecido ¿ para que comerse el coco cuando ya existe un método infalible ?.
Me pregunto si cualquiera que se haga socio de la SGAE por el motivo que sea y en las circunstancias que sean seguirá figurando en su base de datos, aunque no pague las cuotas anuales, incluso cuando se muera ya que los derechos de autor y la propiedad intelectual se contemplan como bienes de carácter hereditario hasta que termina el margen de tiempo previsto por la ley según la materia de que se trate. Y si no, invito a cualquier socio de la SGAE a que solicite su baja a través de los mecanismos legales correspondientes y luego nos cuente lo que le dicen y en que situación jurídica quedan sus obras, especialmente las que correspondan a ese periodo de tiempo en el que ha estado asociado, si puede distribuirlas libremente renunciando a los derechos de autor y etc, etc ... Es decir (y esto quizás muchos no lo sepan), cualquier autor asociado a la SGAE autoriza a la misma a que gestione sus derechos de autor y aunque quisiera poner a disposición del público una obra de libre distribución mediante sus propios medios, la SGAE le podría reclamar el pago de derechos de autor, aun siendo su propia obra.
La mayoría de los nuevos socios de la SGAE lo son por presiones o imposiciones de los más diversos géneros, a menudo son los propios sellos discográficos y editoras los que presionan a los músicos para que se hagan socios esgrimiendo que sino no pueden publicar sus trabajos (esto me ha ocurrido a mi personalmente y a varios de mis amigos) otras las fábricas que hacen las copias, “ no señor, no puedo hacerle 1.000 copias de su disco si no es usted socio de la SGAE”, (lo cual también me ha ocurrido a mi personalmente y a varios de mis amigos)
¿ es eso legal o ético ? Esa es la realidad y en ese sentido podría reunir muchos, pero que muchos testimonios, pero no servirían de nada, al fin y al cabo yo no puedo obligar a una empresa privada a que me haga 1.000 copias de mi disco si ellos no quieren, ni pagándoles todo el oro del mundo.
Como se trata de una espiral que se cierra sobre sus extremos la argumentación de SGAE es clara y convincente, va usted a publicar un trabajo ¿no irá a desaprovechar la ocasión de ganar unas pesetillas? y ante eso nadie se resiste.
Resumen, la SGAE solo representa a sus asociados y ni son todos los que están ni están todos los que son. No conozco otro caso entre asociaciones privadas o incluso sindicatos en el que se sobrepase de esta manera su propio ámbito de actuación y competencias.

2- ¿ Cual es el crédito legal y moral sobre el que sujeta la SGAE ?
Bien, la ley sobre la propiedad intelectual, una ley que pide a gritos una revisión a fondo y con carácter de urgencia, los tiempos cambian y los avances en tecnología y comunicación nos ponen en situaciones ambiguas que son normalmente aprovechadas por los espabilados de turno.
Mi opinión personal es que ahí es donde hay que trabajar y presionar por todos los medios hasta llegar a tener una ley más justa, más lógica, más equitativa y que cuente con el consenso de una amplia mayoría de los diferentes sectores sociales y a partir de ello que cada uno decida a que se quiere dedicar, que quiere ser de mayor o en que quiere invertir su tiempo.

3- La última jugada de la SGAE en contubernio con ASIMELEC (asociación de fabricantes de cedés) en la que se negocia una tasa sobre los soportes vírgenes para la grabación digital (cedés) no se sujeta por ningún lado, excepto por lo que se refiere al punto 2, una ley obsoleta sobre los derechos de propiedad intelectual y los acuerdos privados entre empresas (ya veremos que dictamina el Tribunal de la Competencia), esa tasa es un verdadero despropósito a partir de la cual se perjudica a la mayoría en beneficio de una minoría, se da por sentado un principio anticonstitucional, todos somos culpables de piratería, se pasa por alto el derecho legalmente reconocido a la copia privada y etc, etc ...
Recordemos que cuando uno compra un cedé virgen ya paga una tasa que va directamente a Philips y Sonny en concepto de creadores del invento y que cuando uno compra un disco de música ya está pagando una tasa por derechos de autor en la que se incluye el derecho a la copia privada, además de otros impuestos.
Así pues, ¿ cuantas veces tenemos que pagar en cada operación por el mismo concepto?
Yo como músico no socio de la SGAE compro cantidades ingentes de cedés, los utilizo para mi propia música, hago copias de seguridad, pruebas de sonido, de masterización y se las regalo a mis amigos, las envío a las radios y la prensa y a quien me da la gana.
¿ porque tengo que pagar yo derechos de autor a la SGAE por copiar mi propia música?
¿ y todas las pistas de audio (borradores, apuntes, esquemas, arreglos) que intercambio con mis amigos y colaboradores durante el proceso de creación?
A cualquiera que argumente que mi caso es un tanto particular le diré que aterrice, cada vez somos más los que nos encontramos en esta misma situación de la misma forma que el número de autores en España no asociados a la SGAE es mucho mayor que el de los propios socios, esto puede parecer difícil de demostrar, pero a nada que la administración se molestara un poco y creara una pequeña comisión que estudiara el asunto a fondo y con rigor quedaría bastante claro, si la SGAE dice tener 60.000 socios yo digo que en España somos 200.000 autores no asociados. Naturalmente siempre nos responderán en base al concepto “profesionalidad” (los no profesionales no tenemos ningún derecho, solo obligaciones).
Esto llega a su punto más paradójico tal y como ha demostrado el abogado Javier de la Cueva en lo que significan costes adicionales para el propio sistema judicial español que registra en cedé la mayoría de las vistas orales con el correspondiente incremento de coste, los defensores de la tasa argumentan que siempre se pueden considerar excepciones a la aplicación de la tasa, señores, la excepción son ustedes, la propia SGAE, no nosotros los consumidores, los estudiantes, los tribunales de Justicia y los millones de personas que utilizan los cedés vírgenes con otros fines personales, son ustedes, señores autores los que tendrían que demostrar quien utiliza esos soportes con fines poco éticos, ilegales o fraudulentos antes de pedir una compensación a todo bicho viviente.

4- Reparto de beneficios. Aquí me entra la risa, la verdad. Vamos a ver, si esa supuesta comisión de expertos pidiera las cuentas anuales de liquidación de la SGAE hacia sus socios alguno se caería de espaldas. ¿Cuantos de esos 60.000 cobran lo suficiente como para pagar su propia cuota anual de socio ? ¿ a cuanta gente conocéis personalmente que perciba más de 50 euros anuales de la SGAE? Las cifras que maneja SGAE son verdaderamente mareantes, ellos mismos hablan de miles de millones, está claro que según su método de reparto proporcional una grandísima parte va a parar a manos de unos pocos privilegiados que son precisamente los que venden millones de copias y son difundidos por las grandes cadenas de radio y TV, así pues hablemos claramente de los intereses de esos pocos y de la propia SGAE que cobra el 16% de comisión en concepto de ese ingente trabajo de recaudación. Por cierto, no olvidemos que un alto porcentaje de esas obras pertenecen a las editoras, no a los propios autores, que ya sabemos todos como funciona la industria discográfica en ese sentido, no es ningún secreto, pero eso requiere un tratamiento aparte.
Y me gustaría hacer una puntualización sobre el funcionamiento de la SGAE a este nivel (y que alguien me corrija si me equivoco). Para hacerse socio hay que pagar una cuota anual, no es excesiva, no llega a 20 euros pero por favor multipliquen. Cuando se publica un disco hay que pagar por adelantado una tasa a la propia SGAE en concepto de derechos de autor, se supone que al cabo de un año le ingresan al autor la parte correspondiente (menos el 16% de comisión) que el propio autor ha pagado a la SGAE previamente o en otros casos el editor o sello discográfico que naturalmente se lo descuenta al autor en su contrato o de alguna otra forma. Esta tasa está regulada por la propia SGAE en función de la duración de la obra publicada, viene a ser de unas 80.000 pts por la publicación de 1.000 copias de un LP, curioso asunto, tu les pagas por anticipado y luego ellos te lo devuelven descontando su comisión (menudo negocio), ¿que ocurre si no llegas a vender esas 1.000 copias? imajinemos que solo consigues vender 200, a la SGAE le da igual, tu te comes las pérdidas de las 800 restantes, pero ellos ya han cobrado su comisión por adelantado sobre la totalidad de la edición.

5- Los derechos de emisión. Aquí la incongruencia del sistema llega a cotas insospechadas, todos pagamos. Cualquier cadena de radio, tv, bar, tienda, sitio público que ponga música o simplemente la TV tiene que pagar a la SGAE una tasa en concepto de derechos de autor por esa emisión. Naturalmente ese bar que pincha la música de autores no asociados tiene que pagar igualmente su parte correspondiente, los testimonios de los dueños de los bares sobre la actitud de los recaudadores y abogados de la SGAE son simplemente sobrecogedores, a veces mucho peor que los cobradores del frac y no digamos ya algunos locales que programan música en directo ejecutada íntegramente por músicos que interpretan su propia música y no son socios de la SGAE, la voracidad de la SGAE alcanzó su punto álgido cuando cobraron a los organizadores del concierto en solidaridad con los afectados del chapapote, siendo precisamente los músicos que intervinieron en su mayoría no-socios de SGAE.
Sobre este asunto de los derechos de emisión tendremos que volver próximamente a propósito de todos los mp3 que hay colgados en esta página (valladolidwebmusical.org) de forma libre y gratuita a modo de muestra y con consentimiento de los propios autores ( no-socios de SGAE) cuando llegue el momento que la SGAE pretenda cobrarnos por ese concepto.
Está claro que en el caso de los derechos de emisión el pago de tasas repercute a todos los niveles, el dueño del bar lo paga y por supuesto lo cobra a los consumidores incrementado los precios.
No voy a entrar aquí a valorar también todos aquellos supuestos en los que no rigen los derechos de autor bien porque han expirado o bien porque nunca los ha habido como la música clásica, el antiguo flamenco, el folclore popular gallego, castellano, guineano, chino, los antiguos blues, el dixeiland y muchas variedades de jazz, por no entrar a considerar la cada vez más extendida práctica del copy-left. Es decir, todos pagamos cuando debería ser al contrario, es lógico pagar a un autor en concreto cuando este lo reclama porque es su derecho pero no es lógico presuponer y hacer extensible ese derecho de unos pocos sobre la totalidad de la música, eso es cuanto menos inmoral.

Podría seguir así cuatro o cinco folios más (todavía no hay que pagar tasas sobre la posible utilización fraudulenta de los folios en blanco), pero ya iremos completando este dossier por partes.
La cuestión es que estamos llegando a un punto que nos afecta a todos, tanto a los consumidores como a los músicos y se trata de llegar a una solución que sea justa para todos, nadie puede negar sus derechos a los autores y profesionales, pero tampoco debemos admitir atropellos de este tipo, en este sentido lo que debemos hacer es pedir de una vez por todas la actuación de la Administración tanto española como a nivel internacional de forma que esto se pueda solucionar coherentemente y se minimicen los efectos colaterales y situaciones injustas que estamos actualmente sufriendo y padeciendo.
Se están planteando una serie de situaciones y circunstancias nuevas propiciadas por las tecnologías en desarrollo y especialmente por la generalización de internet y sistemas digitales y ya va siendo hora de coger al toro por los cuernos y reclamar justicia para todos antes de que Monsanto llegue a patentar el genoma humano, el H2O o el aire que respiramos. No estamos hablando aquí solamente de los 20 céntimos de un cedé, estamos jugándonos mucho más, nuestro propio patrimonio cultural, nuestra libertad de acción, y el derecho a la libre información y educación ... entre otras muchas cosas.
¿ que se puede hacer ? muchas iniciativas se han puesto en marcha con la única intención de reclamar a las autoridades competentes su intervención en este sentido, pero señores, no por decreto-mayoría-absoluta, sino en nombre de la justicia, la igualdad y la lógica y sobre todo basándose en otro tipo de principios que tengan más que ver con el aspecto social y cultural que con el mercantilista.
Personalmente me siento estafado como consumidor, amenazado como co-editor de un fanzine musical en el que facilitamos muestras de audio de los músicos y perjudicado y obstruido como músico, si, porque la SGAE no solo habla en nombre de los autores sino que también lo hace en nombre de los músicos y por el bien de la música, pues mi opinión es todo lo contrario, actualmente están perjudicando a la música y a los músicos de la misma forma que los grandes medios de entretenimiento y multinacionales discográficas lo hacen. ¿ es lo que hay ? si, pero no por eso debemos admitir o suponer que sea justo.



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