"Contemplación cariñosa de la angustia "
de AGUSTINA BESSA-LUÍS

 

Autor: Agustina Bessa-Luís
Traducción: Bolaños Atienza, María. Dias Sousa, José
Fecha de impresión: Marzo de 2004
Número de páginas: 206
Precio: 13,46 euros
ISBN: 84-931403-8-4

Agustina Bessa-Luís nació en 1922, en Vila Meã, cerca de Amarante, de donde procedía la familia paterna. Su abuela materna, que retratará pronto en Los incurables, era de Zamora. En 1932, la familia se traslada a Oporto, aunque ella estudie también en Póvoa de Varzim. Agustina lee la novela popular, los clásicos españoles y muchos autores franceses e ingleses del XVIII, así como el folletín del siglo pasado; y se vuelca además en la vieja Biblia o, por supuesto, en la literatura portuguesa, desde el siglo XVI hasta nuestra centuria. Empieza a escribir muy joven. Se independiza pronto, en 1945, y desde 1950 reside en Oporto.
La novelista portuguesa es la figura más importante y original de las letras de su país, según reconocen muchos críticos, y sigue siendo candidata al Nóbel. Desde 1954, tras aparecer su cuarto libro, La sibila, es considerada ya la otra revelación, además de Pessoa, de la literatura portuguesa. Agustina es una intelectual muy viva y singularísima, cuya independencia de opinión no le impide estar interesada por la actividad civil de Portugal. De forma natural, ha representado a los escritores portugueses en numerosos encuentros internacionales -así, en Aix-en-Provence (1959), Israel (1973), Roma (1975), Recife (1982)-, o ha dado conferencias en Copenhage, Toronto, Providence así como en diversas ciudades españolas. Ha colaborado desde hace veinte años con el gran cineasta Manoel de Oliveira.
Su obra consta de varias docenas de títulos, incluyendo también teatro, ensayos y biografías. Muchos de sus libros han sido traducidos a distintos idiomas (La sibila, Dientes de ratón, Cuentos impopulares, Fanny Owen, así como algún cuento), y constituyen verdaderos hitos de la narrativa europea contemporánea, por su fuerte capacidad poética y su original ejercicio reflexivo.
Entre sus últimos libros destacan las Memorias laurentinas, 1996, sobre su familia; las novelas Un perro que sueña, 1997, La quinta esencia, 1999, sobre Macao; dos libros de ensayos: Alegría del mundo, II, 1998, y Contemplación cariñosa de la angustia, 2000.
La veintena de ensayos que se incluyen en este último libro, algunos muy recientes, se cuentan entre lo mejor de su literatura. Si La sibila supuso el descubrimiento en castellano de esta escritora, estos ensayos nos permitenb adentrarnos en su mundo creador, esto es, en esa confesión tan espontánea, insumisa y provocadora que es su modo de escribir, y que responde, ante todo, a la vehemencia de su pasión.
Contemplación cariñosa de la angustia, en su primera parte, contiene una evocación de su juventud literaria y de sus obsesiones. Vemos cómo sus escritos arrancan de esa densa zona de afectos que es el universo familiar, a la vez que se abren a mundos ajenos, ya que, como dice la autora, "no hay personas carentes de sentido": todas son de una inmensa complejidad y cada una de ellas tiene su propia dinastía, como sucede con los reyes. A estas páginas le siguen, en segundo término, seis veladas, desbordantes de ingenio, con algunos escritores fundamentales -de Camoens a Kafka, de Dostoyevski a Van Gogh-, donde pone en evidencia que en todo ser humano existe tanto la "voluntad de ganar" como la "obligación de perder". La tercera parte, finalmente, gira en torno a las angustias del presente y al valor compensador de la palabra arriesgada: pues solemos ser muy habladores ante lo insignificante y muy silenciosos ante lo que nos asusta. Con ello, Agustina trata, como siempre, de incomodar y de desengañarnos, aunque también de conmovernos y de mitigar nuestra desazón y nuestros miedos.