"Cosmopolitas de todos los países, ¡un esfuerzo más!"
de Jacques Derrida

 

Autor: Jacques Derrida
Traducción: J. Mateo Ballorca
Fecha de impresión: mayo de 1996
Número de páginas: 64
Precio: 4,81 euros
ISBN: 84-921649-0-5

El trabajo de Jacques Derrida es reconocido desde hace tiempo como una de las aportaciones más importantes al pensamiento de los últimos años. Con su presencia como autor en los sesenta, este escritor y filósofo, nacido en 1930, ha llamado la atención una y otra vez por su originalidad y por su generosa animación del panorama filosófico y político, tanto del europeo como del resto del mundo. De hecho, enseñante en la Escuela Normal Superior de París y profesor visitante en universidades americanas, Derrida ha sido invitado a dar cursos desde Rusia hasta los países africanos.
La obra derridiana se ha difundido también en nuestro país. Veinte libros suyos han sido traducidos ya. A ellos hay que sumar este breve texto, Cosmopolitas de todos los países, ¡un esfuerzo más!, impreso en Valladolid y con el que comenzó su andadura la Editorial Cuatro y que es uno de los grandes ejemplos de este empeño derridiano por estar atento al "clima europeo", a las trampas y a los problemas más acuciantes del presente.
Y ello sucede con las páginas de Cosmopolitas de todos los países, ¡un esfuerzo más!, una muy tensa conferencia que escribió Derrida para el Parlamento Internacional de los Escritores, leída el 21 de Marzo de 1996 en Estrasburgo, y cuya primera publicación se hace en Valladolid, primera ciudad refugio de España (el texto apareció después en Francia). Pues justamente el texto reflexiona sobre la hospitalidad y el cosmopolitismo, sobre el ensayo reciente de crear ciudades-refugio como respuesta a la exclusión del otro y al auge del racismo que asolan a tantos países. Trazando un horizonte muy amplio, Derrida parte aquí tanto de documentos sobre la política actual del derecho al asilo -apoyado en informes internacionales- como de reflexiones de hondo calado como son el inagotable Sobre la paz perpetua de Kant, o los escritos contemporáneos de Walter Benjamin (Para una critica de la violencia) y de Hannah Arendt (los orígenes del totalitarismo). Los comentarios de Derrida a estas defensas de la hospitalidad ilustrada, de la ética del asilo y de una práctica en verdad cosmopolita, por más difícil que todas ellas sean, son un ejemplo de la generosidad intelectual de un pensador discreto y de un escritor hondo y respetuoso con sus lectores.