"poemas"
      por Odiseas Elytis.

      

 


SUSTITUCIÓN DEL DESTINO

Sensible como pantorrilla de muchacha
Que está buscando sus canarios
La hora sopla entre los geranios del patio
Y es un océano su eterna entrevista
Sacada de entre la yedra
Y del encaramarse del rocío
Penetra dentro de una mujer
Y ella acaricia el viento desgreñado
Corre junto con él a desnudarse
No vayan a quedarse en su vello
Las huellas digitales del destino
Una mirada, sola, derriba bancales de flores
El amor tiene su mano levantada
Encima de su pecho
Que amamantó tantos sueños
Y allí precisamente fallecen sus amantes.

EL MONOGRAMA

Es temprano todavía en este mundo, me oyes
No han sido domesticados los monstruos, me oyes
Mi sangre perdida y el aguzado, me oyes
Puñal
Que corre como carnero por los cielos
Y quiebra las ramas de las estrellas, me oyes
Soy yo, me oyes
Te amo, me oyes
Te tengo y te llevo y te visto
Con el blanco traje nupcial de Ofelia, me oyes
Dónde me dejas, adónde vas y quién, me oyes
Te toma de la mano por encima de los diluvios
Enormes lianas y lava de volcanes
Llegará el día, me oyes
En que nos entierren y miles de años después, me
oyes
Nos convertirán en rocas brillantes, me oyes
Para que sobre ellas luzca la crueldad, me oyes
Humana
Y en cinco mil añicos nos arrojará, me oyes
A las aguas uno-a-uno, me oyes
Mis amargos guijarros cuento, me oyes
Y es el tiempo una gran iglesia, me oyes
Donde a veces en las imágenes, me oyes
De los santos
Surgen lágrimas verdaderas, me oyes
Y las campanas abren en lo alto, me oyes
Un hondo pasaje que permita mi paso
Aguardan los ángeles con cirios y fúnebres salmos
No voy a ninguna parte, me oyes
O ninguno o los dos juntos, me oyes
Esta flor de la tormenta y, me oyes
Del amor
De una vez para siempre la cortamos, me oyes
Y no habrá de florecer de otra manera, me oyes
En otra tierra, en otra estrella, me oyes
No existe el suelo, no existe el mismo aire, me oyes
Que tocábamos, me oyes.
Y ningún jardinero tuvo la dicha en otros tiempos
Después de tanto invierno y tantos vientos fríos,
me oyes
Que nazca una flor, sólo nosotros, me oyes
Levantamos toda una isla, me oyes
Con grutas y cabos y acantilados florecidos
Oye, oye
Quién habla a las aguas y quién llora - ¿oyes?
Quién busca al otro, quién grita - ¿oyes?
Soy yo que grito, soy yo que lloro, me oyes
Te amo, te amo, me oyes.

VERDE Y PEQUEÑA MAR

Verde y pequeña mar de trece años
Quisiera adoptarte
Quisiera enviarte a la escuela de Jonia
A aprender “mandarina” y “ajenjo”
Verde y pequeña mar de trece años
En la torrecilla del faro a pleno mediodía
Quisiera que retornara el sol para escuchar
Cómo el destino se deshace y cómo
De cerro en cerro aún se comunican
Nuestros parientes lejanos
Que sujetan el aire como estatuas
Verde y pequeña mar de trece años
Con la blanca solapa y la cinta
Quisiera entrar por la ventana en Esmirna
Copiar los reflejos en el techo
De los Kirie Eleison los Glorias
Y con un poco de tramontana y un poco de levante
Volver atrás ola por ola
Verde y pequeña mar de trece años
Y dormir contigo ilícitamente
Y encontrar profundamente entre tus brazos
Pedazos de piedra palabra de dioses
Pedazos de piedra fragmentos de Heráclito

IMAGEN DE BEOCIA

Aquí donde la yerma mirada recorre las piedras y los cactus
Aquí donde se oyen profundos los pasos del tiempo
Donde se abren grandes muros como estandartes de oro
Por encima de las márgenes del cielo
Dime desde dónde empezó la eternidad
Dime cuál es la cicatriz que te lacera
Y cuál el destino del gusano

Oh tierra de Beocia que te ilumina el viento
Donde está la orquesta de las manos desnudas bajo el palacio
La clemencia que ascendía como humo sagrado

La lengua me dieron griega
Pobre casa en los arenales de Homero,
Mi único cuidado mi lengua en los arenales de Homero.

Allí bremas y percas
Verbos que el viento azota
Corrientes verdes en el azul
Cuanto vi alumbrarse en mis entrañas
Esponjas, medusas
Con las primeras palabras de las Sirenas
Conchas rosadas con los primeros negros estremecimientos
Mi único cuidado mi lengua con los primeros estremecimientos.

Allí granadas, membrillos
Dioses morenos, tíos y primos
Que meten el aceite en enormes tinajas
Y brisas de la vaguada fragantes
De mimbre y terebinto
Esparto y jengibre
Con los primeros gorjeos de los pinzones
Dulces salmodias con los primeros Gloria a Ti
¡Mi único cuidado mi lengua con los primeros Gloria a Ti!

Allí laureles y palmas
Incensario e incienso
Que bendicen las luchas y los mosquetones.
En el suelo preparado con el mantel de viñedos
Aroma de cordero asado, entrechocar de huevos de Pascua
Y Cristo resucitado
Con las primeras salvas de los griegos
Amores secretos con las primeras palabras del Himno
¡Mi único cuidado mi lengua con las primeras palabras del Himno!

TO AXION ESTÍ (DIGNUM EST)

He aquí, pues,
Al creado para las pequeñas Kores y las islas del Egeo,
El amante del brinco de las corzas
Y adepto de las hojas del olivo,
El bebedor del sol y exterminador de langostas.
Heme aquí frente
Al traje negro de los facinerosos
Y el vientre vacío de los años, que abortó a
Sus hijos, ¡el grito erótico!
El viento desata los elementos y el trueno asalta la montaña.
¡Destino de los inocentes, otra vez solo, allí, en los Desfiladeros!
Abrí mis manos en los Desfiladeros
Y no vi otra riqueza, ni oí otra riqueza
Que frescos manantiales vertiendo
Granadas o Céfiros o Besos.
Cada cual con sus armas, dije:
Abriré mis granadas en los Desfiladeros
Apostaré los Céfiros como centinelas en los Desfiladeros
Liberaré los viejos besos santificados por mi anhelo.
El viento desata los elementos, y el trueno asalta la montaña.
¡Destino de los inocentes, eres mi propio Destino!.

SOL EL PRIMERO

No conozco ya la noche, terrible anonimia de la muerte.
En lo hondo de mi alma ancla una flota de estrellas.
Véspero, centinela, brilla junto a la celeste
brisa de una isla que me sueña
para que anuncie yo el alba desde sus altas rocas.
Mis dos ojos en abrazo te navegan, con el astro
de mi verdadero corazón: no conozco ya la noche.

No conozco ya los nombres de un mundo que me niega.
Nítidamente leo las conchas, las hojas, las estrellas.
El rencor me es superfluo en las sendas del cielo.
Salvo que sea el sueño, que me vuelve a mirar
cruzar con lágrimas, el mar de la inmortalidad.
Véspero bajo el arco de tu fuego de oro,
La noche, que es sólo noche, no la conozco ya.

DEL EGEO

El eros
El archipiélago
Y la proa de sus espumas
Y las gaviotas de sus sueños
En su más alto mástil el marinero ondea
Una canción

El eros
Su canción
Y los horizontes de su viaje
Y el eco de su nostalgia
En su más mojada roca la prometida espera
Un barco

El eros
Su barco
Y la despreocupación por sus nortes
Y el foque de su esperanza
En su más ligero oleaje una isla mece
La llegada.

 


 



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