"poemas"
por Tomas Tranströmer.

      

 


Los cuatro temperamentos

Registrando, el ojo transforma los rayos solares en bastones policiales.
Y de noche: la bulla de una fiesta en el piso de abajo
sube como flores irreales a través del suelo.
Salgo a la llanura. Oscuridad. El vagón parece no moverse.
Un anti-pájaro graznaba a la ausencia de estrellas.
Arriba el sol albino, lanzando oscuras marejadas.

Un hombre como un árbol erguido con hojas crujientes
y un rayo en guardia vio al sol con hedor de bestia
que buscaba entre alas crepitantes sobre la isla de acantilados
del mundo, avanzando tras banderas de espuma por la noche
y el día, con blancos pájaros lacustres y ruidosos
en cubierta, y todos con pasaje hacia el Caos.

Basta con cerrar los ojos para oír claramente
el pequeño domingo de las gaviotas sobre la comarca interminable del mar.
Una guitarra comienza a abotonar el arbusto y la nube avanza
lentamente, como el trineo verde de la primavera tardía
-con la luz amarrada que relincha-
llega resbalando sobre el hielo.

Desperté con los tacones de la amiga golpeteando en el sueño
y, afuera, dos montones de nieve, como olvidados guantes del invierno,
mientras octavillas del sol se desplomaban sobre la ciudad.
El camino nunca tiene fin. El horizonte se apura hacia adelante.
Los pájaros sacuden el árbol. El polvo se marea en torno a las ruedas.
¡Todas las rodantes ruedas que contradicen la muerte!

De marzo del '79

Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje
parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.

Solsticio de invierno

Mi ropa irradia
un resplandor azul.
Solsticio de invierno.
Tintineantes panderetas de hielo.
Cierro los ojos.
Hay un mundo sordo,
hay una grieta
por la que los muertos
traspasan la frontera.

 

  Soledad
Traducción del sueco :   Sergio Badilla Castillo

"Aquí estuve a punto de morir una noche de febrero.
El auto patinó de costado en el suelo resbaladizo fuera
en el lado equivocado del camino. Los autos que venían -
sus lámparas - se acercaron demasiado.

Mi nombre, mis hijas, mi trabajo
se desencajaron y se quedaron en silencio atrás,
cada vez más lejos. Yo era anónimo
como un niño en el patio de recreo rodeado de enemigos.

El tráfico en dirección contraria tenía inmensas luces.
Me alumbraron mientras yo maniobraba y maniobraba  
en un temor transparente que flotaba como clara de huevo.
Los segundos aumentaron - tuve lugar allí -
se hicieron tan enormes como edificios de hospital.

Casi uno podía quedarse  
y respirar por un tiempo
antes de ser aplastado.

Luego surgió un amparo: un grano de arena salvador  
o una ráfaga de viento. El auto partió
y se arrastró rápidamente a través del camino.
Un poste fue chocado y se quebró - un retumbo agudo -  
Voló en la oscuridad.

Hasta que se aquietó. Me quedé sentado en sosiego  
y ví cómo alguien vino a través de la borrasca de nieve
para ver qué fue de mí.

II

He vagado largo tiempo
por los campos congelados de la Gotlandia del Este.
Ningún individuo ha estado a la vista.
En otras partes del mundo
hay algunos que nacen, viven, mueren
en un constante gentío.

Estar siempre visible - vivo
ante un enjambre de ojos -
debe dar una expresión facial determinada.
La cara cubierta de barro.

El murmullo sube y baja
mientras se reparten entre ellos
el cielo, las sombras, los granos de arena.

Tengo que estar solo
diez minutos por la mañana
y diez minutos por la tarde.
- Sin programación.

 

El cielo a medio hacer

El desaliento interrumpe su curso.
La angustia interrumpe su curso.
El buitre interrumpe su vuelo.
La luz tenaz se derrama,
hasta los fantasmas se toman un trago.
Y nuestros cuadros se hacen visibles,
rojos animales de ateliés de la Edad del Hielo.
Todo comienza a dar vueltas.
Somos cientos los que andamos al sol.
Cada persona es una puerta entreabierta
que lleva a una habitación para todos.
La tierra infinita bajo nosotros.
El agua brilla entre los árboles.
La laguna es una ventana a la tierra.

 

La plaza salvaje

Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje.
Parto hacia la isla cubierta de nieve
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.

APUNTES DE FUEGO 
traducción de los poemas:  Omar Pérez Santiago  

Durante los meses tristes, centelleó mi vida sólo cuando hice el amor contigo.  
Como la luciérnaga se enciende y se apaga, se enciende y se apaga- a medias puede uno seguir su camino  
en la noche oscura del olivar.  
Durante los meses tristes, estaba el alma desesperada y sin vida  
pero el cuerpo caminó directo hacia ti.  
El cielo de la noche rugió.  
Sigilosamente ordeñábamos cosmos y sobrevivimos.



C-MAYOR
traducción de los poemas:  Omar Pérez Santiago  

  Cuando él bajó a la calle tras la cita de amor 
Soplaba la nieve en el aire. 
El invierno había llegado 
Mientras ellos hacían el amor. 
La noche brilló blanca. 
Él caminó rápido y alegre. 
Toda la ciudad inclinada. 
Transeúntes sonrientes- 
Todos reían bajo sus cuellos alzados. 
¡¡Era libre!! 
Y todos los signos de interrogación cantaron la existencia de Dios 
Eso creía él. 
Una música estalló 
Y cruzó en la nieve arremolinada 
Con largos pasos. 
Todo en camino del tono C 
Un tembloroso compás dirigido a C. 
Una hora sobre las heridas. 
¡Era fácil! 
Todos reían bajos sus cuellos alzados.
 

TORMENTA
traducción de los poemas:  Omar Pérez Santiago  

De pronto el viajero halla el viejo 
gran roble, como un alce de piedra, 
ancha copa en el cenizo  fortín del
                           mar de septiembre. 

Tormenta del norte. Tiempo de serbas
Maduras. Despierto en la noche oye
Las constelaciones estampadas 
                          sobre el roble 

 

LOS RECUERDOS ME MIRAN
traducción de los poemas:  Omar Pérez Santiago  

Una mañana de junio es muy temprano 
Para despertar, mas tarde para dormir de nuevo.


Debo ir a la hierba que está llena 
De recuerdos, que me siguen con la mirada.


No se ven, se mezclan plenamente 
Con el fondo, camaleones perfectos.

Tan cerca, que los escucho respirar 
A pesar que el trino de las aves es estridente. 

 

ARCOS ROMANOS
traducción de los poemas:  Omar Pérez Santiago  

En la grandiosa iglesia romana

se aglomeraron los turistas en la penumbra. 
Cúpula abierta tras cúpula y sin panorámica. 
Algunas llamas de cirios titilaron. 
Un ángel sin semblante me envolvió 
Y me susurró a través de todo el cuerpo: 
"No te avergüences de ser persona, ¡sé orgulloso! 
Dentro de ti se abre cúpula tras cúpula infinitamente 
Tú nunca estarás completo, y así es como debe ser." 
Las lágrimas me cegaron 
Y fui empujado a la soleada piazzan 
Junto a Mr y Mrs Jones,

Herr Tanaka y  Signora Sabatini,
Y dentro de todos ellos se abrió cúpula tras cúpula infinitamente.

 

MADRIGAL
traducción de los poemas:  Omar Pérez Santiago  

 

Heredé un bosque sombrío donde rara vez voy. Mas llegará un día en que los muertos y los vivos cambien de lugar. Entonces, el bosque se pondrá en movimiento. No estamos sin esperanzas. Los crímenes más difíciles continúan sin aclarar a pesar de los esfuerzos de muchos policías. Del mismo modo, hay en nuestra vida un gran amor sin aclarar. Heredé un bosque sombrío pero hoy yo camino en otro bosque, el luminoso. ¡Todas las criaturas que cantan, serpentean, mueven la cola y se arrastran! Es primavera y el aire es muy fuerte. Tengo un diploma de la universidad del olvido y estoy tan vacío como la camisa que cuelga del cordel. 

 

NOCTURNO
traducción de los poemas:  Omar Pérez Santiago  

Por un pueblo conduzco de noche, las casas surgen 
Al resplandor de la luz -están despiertos, desean beber. 
Casas, galpones, letreros, vehículos abandonados -es ahora 
que se visten de vida. La gente duerme: 

Algunos duermen en paz, otros con rostros tensos 
Como si estuviesen estrenando para la eternidad 
No osan soltarse completos a pesar que su sueños son pesados. 
Descansan como barreras caídas cuando cruza el misterio. 

Afuera del pueblo el camino se alarga entre los árboles del bosque 
Y los árboles los árboles en silencio entre ellos 
Tienen el color teatral que tiene el brillo del fuego 
¡Qué claras son sus hojas! Me persiguen hasta la casa. 

Me acuesto a dormir, veo imágenes desconocidas 
Y signos suben solos detrás de las pupilas 
En la oscuridad de la muralla. En la rendija entre en vela y el sueño 
una gran carta intenta colarse en vano.

 

Góndola fúnebre N°2",


      I

Dos hombres, suegro y yerno, Liszt y
Wagner, viven junto al Canal Grande
con la inquieta esposa del rey Midas,
ése que transforma en Wagner todo lo que
toca.
El frío verde del mar atraviesa los pisos del
palacio.
Wagner destaca, el conocido perfil de títere
parece más cansado;
el rostro, una bandera blanca.
La góndola cargada pesadamente con sus vidas; dos pasajes de ida y vuelta
          y otro
sólo de ida.



      II 

Una ventana del palacio se abre con el viento y el súbito soplo provoca muecas.
Sobre el agua aparece la góndola del basurero impulsada por dos
                              bandidos con remo.
Liszt ha escrito unos acordes tan pesados
que deberían ser enviados a analizar
en el Instituto de Mineralogía de Padua.
¡Meteoritos!
Demasiado pesados para la quietud, pueden sólo hundirse más y más,
          futuro abajo, hasta
los años de las camisas pardas.
La góndola, pesadamente cargada con las
hacinadas piedras del futuro.



      III

Rendijas, hacia 1990.

25 de marzo. Inquietud por Lituania.
Soñé que visitaba un gran hospital.
No tenía funcionarios. Todos eran pacientes.

En el mismo sueño, una niña recién nacida
hablaba con completas oraciones.

     IV

Junto al yerno, que es hombre de su tiempo,
Liszt es un apolillado grandseigneur.
Es un disfraz.
El abismo, que ensaya y descarta máscaras
diferentes, ha elegido justo ésta para él,
el abismo, que quiere subir hasta los hombres sin mostrar
su rostro.



       V

El Abate Liszt está habituado a cargar él
mismo su maleta por soles y por nieves
y cuando muera un día, nadie irá a
esperarlo a la estación.
La tibia brisa de un coñac excelente lo
conduce a la tarea.
Siempre tiene tarea.
¡Dos mil cartas al año!
El escolar que escribe cien veces el palote,
antes de que le permitan volver a casa.
La góndola cargada pesadamente de vida;
es sencilla y negra.



      VI

De regreso en 1990.

Soñé que conducía doscientos quilómetros en vano.
Entonces, todo se agigantó. Gorriones enormes como gallinas
cantaban de modo ensordecedor.
Soñé que dibujaba teclas de piano
en la mesa de cocina. Tocaba sordamente
                              en ellas.
Los vecinos acudían a escuchar.

    VII

El clavicordio que calló durante todo
Persifal (aunque estaba escuchando) puede
al fin decir algo.
Suspiros... sospiri...
Mientras Liszt toca, esta noche, mantiene
apretado el pedal marino
para que la fuerza verde del mar suba a
través del piso y se una a todas las piedras
del edificio.
¡Buenas tardes, bello abismo!
La góndola cargada pesadamente de vida;
es sencilla y negra.



       VIII

Soñé que llegaba tarde el primer día de clases.
Todos en el salón llevaban máscaras blancas
sobre el rostro.
Imposible decir quién era el maestro.

 

 


 



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