DDOOSS

DDOOSS, Asociación de Amigos del Arte y la Cultura, nació en octubre de 1996 por iniciativa de diez vallisoletanos procedentes del mundo del arte y la cultura.

Mantuvo una notable actividad durante más de diez 10 años, realizando unas 500 actividades gracias a los 200 socios que la sustentaban; colaboró en la dinamización cultural de la ciudad con programas y actividades de muy diversa índole caracterizadas por un discurso riguroso y su absoluta independencia; y también participó en otras propuestas culturales de interés para la colectividad local.

DDOOSS se inspiró en una consideración de la cultura como principio rector para mejorar la vida de los ciudadanos y perfeccionar su ámbito de convivencia. Apostó siempre por la corrección de las demandas de los ciudadanos, y por los nuevos lenguajes culturales procedentes de los centros más dinámicos de las ciudades líderes mundiales. Ayudó a responsables técnicos y políticos a conocer nuevos modelos de gestión de los servicios culturales, a innovar en las políticas culturales y a apostar por el riesgo y por la pasión. Promovió aquellos sistemas que servían para acercarse realmente a los diferentes públicos integrados en nuestra sociedad, siempre que se realicen de una manera inteligente, y alejados del creciente revisionismo estético.

Durante diez años demostró que en Valladolid podía existir un espacio creativo, culto, libre y plural.

Además, DDOOSS promovió Cuatro Ediciones, que publicó textos cuyo interés le mantuvo como referente de la diversidad cultural y en vanguardia de la producción bibliográfica, titular de un catálogo en que se hallan obras novedosas en el mundo editorial español, abriéndolo el ensayo de Jacques Derrida "Cosmopolitas de todos los países, ¡un esfuerzo más!". 

En las proximidades de su 25 Aniversario se hace más necesaria que nunca la acción de DDOOSS, lo que justifica su revitalización: la amenaza del arte y de la cultura por los diversos populismos, la banalización cultural y el desprecio del pensamiento ilustrado. Para salir a su paso, proclamamos de nuevo, como el título de la obra de Derrida: Cosmopolitas de todos los países, ¡un esfuerzo más!